ANDRÉS R. BLANCO
EN LA TERTULIA DEL GRUPO LITERARIO
TINTAVIVA

Hoy tenemos en nuestra tertulia la presencia de un poeta que se prodiga más bien poco y esa circunstancia, junto a su buen hacer poético, viste de especial interés el momento. Estamos hablando de mi paisano, Andrés R. Blanco. Nacido en Mérida (Badajoz) en 1956. A los diez años viene a vivir a Madrid, ciudad en la que reside desde entonces, y en la que, hace mucho tiempo, nos conocimos, en aquellos legendarios talleres de la Asociación Prometeo de Poesía, en el salón de La Ballena, del Café Lyón. Taller estricto donde los haya, dirigido por Juan Ruiz de Torres, con mano tan férrea como eficaz, de los que salió una más que notable hornada de escritores. Por entonces, Andrés ya despuntaba como buen poeta, al que se le auguraba un brillante futuro. Yo, sin embargo, era un simple aprendiz que poco sabía de técnica, lo que hacía que las críticas llovieran sobre los poemas que presentaba en cada sesión. Y entre aquellos cubos de agua fría que caían sobre mí, por primera vez escuché un pequeño elogio a uno de mis versos. ¿Imaginan de quién procedía? Pues sí, de Andrés R. Blanco. Después la vida nos fue llevando por caminos diferentes y nos hemos frecuentado poco, pero siempre he admirado su obra y he guardado un buen recuerdo de él, junto al agradecimiento por aquellas amables palabras que me dedicó y que me ayudaron a no decaer en mi empeño de aprender a ser poeta.
Ha publicado los siguientes poemarios: Luz y lejanía en los espejos, 1991 (Ayuda a la Creación Literaria del Mº de Cultura); La semilla del mito, 1991 (Premio Nacional de Poesía en castellano “Paco Mollá”, Petrer (Alicante); La mirada de plata, Madrid 1993; Álbum crepuscular, Málaga 1994; El largo aliento, 2003 (3º premio en el X Certamen de Poesía “La Bufanda”, de Coslada, Madrid); Las alas condenadas, 2010 (Premio Germán Gaudisa de Poesía en la Villa de Chiva).
Ha obtenido distintos galardones literarios con poemas y cuentos. Es “Medalla de Poesía de Nueva Gente” de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles y “Prometeo de Bronce” de la Asociación Prometeo de Poesía. Fue miembro de la Tertulia del Buen Retiro, actualmente Tertulia Arco Poético, cuya página web mantiene. Ha participado en lecturas y recitales individuales y colectivos.
Hoy nos presenta un nuevo poemario, de título festivo, "Farolillos", en el que Javier Bueno y yo mismo hemos tenido algo que ver, ya que hace el número 7 de la colección, Breviarios Raíces de Papel, que dirigimos desde la Plataforma Cultural Raíces de Papel, por lo que hoy estamos aquí con doble cometido, el de Editores y el de componentes del Grupo Literario Tintaviva, lo que demuestra lo catacaldos que somos y el mucho meneo que le ponemos a nuestra existencia. "Farolillos", obra que mereció el Primer Premio del XXIII Certamen de Poesía "Hermanos Caba" 2011, en Arroyo de la luz (Cáceres), es un conjunto de once hermosos poemas que hablan de amor. Un amor hacia la persona con la que comparte sentimientos desde hace 33 años, a la que, después de tanto tiempo, homenajea como si de una historia recién nacida se tratase. ¿Que esposa no se sentiría querida y admirada después de leer una dedicatoria como esta: A punto de cumplir los 33, para ti, que sigues a mi lado y aún sonríes, que sigues a mi lado y me haces sonreír. Y si eso ya sería suficiente para tenerla al borde del éxtasis, por llamarlo de alguna manera, imagine cualquier mujer que su hombre le dice: Tu boca fue la flor donde bebí. o esto otro: Henchido galeón me sentiré / surcando enamorado/ las íntimas mareas que guarda tu cintura.
Andrés, dejo en tus manos la responsabilidad de enamorar también a este auditorio, y estoy seguro de que lo vas a conseguir, ya que los poemas que nos vas a entregar esta tarde tienen todos los ingredientes necesarios para que así sea. Tienes la palabra.
Juan Calderón Matador
Madrid, 7 de Mayo de 2012
Vídeo Presentación Juan Calderón
De “FAROLILLOS”
EN EL BOSQUE
Tu boca fue la flor donde bebí
el destello del agua más soñada.
Llama ardiente mi piel bajo tu beso,
locura en tu caricia desbordada.
La fuente deshojaba en sus cristales
rumores de la sangre enamorada.
Sólo turbó la luz en que caímos
el canto de un jilguero… y luego nada.
GALEÓN
Henchido galeón me sentiré
surcando enamorado
las íntimas mareas que guarda tu cintura,
esa curva secreta en que mis velas
desplegarán su risa celebrando
el gozo luminoso y más feliz
de sentirte tan mía
como ser yo tan tuyo.
NO TEMAS
No temas el espacio de las horas.
Si contemplas el mar
verás que en su distancia están mis manos
sosteniendo tu gesto pensativo,
y en su profundo azul
mi beso que en tus párpados descansa
al filo de la aurora.
No temas el espacio de las horas.
La túnica de púrpura y de oro
será cuando te busque
intensa llamarada subiendo hacia la altura.
Desnudos y abrazados el mar contemplaremos
y en tu cabello oscuro
el sol pondrá su beso con mis ojos
y en mis labios el roce de los tuyos
dirá que sí,
que nos amamos.
De “LAS ALAS CONDENADAS”
TECNOFIESTA
Los días destellaban sobre el mar de los hombres.
Eran tiempos de espuma
amaneciendo sendas infinitas
en el borde fugaz de cada ola,
revelando secretos de las profundidades,
traduciendo la voz de remotas galaxias.
Eran tiempos que hacían del pasado
una antigua penumbra sumida en el olvido,
un hálito de primitivas sombras,
harapos que meter
en el hambriento arcón de los desprecios.
Era el tiempo de la alegría,
del viento y de la pluma,
del continuo festín.
Ondeando en la voz de las banderas,
como un grito de fuego,
la vieja, la viejísima
esencia del relámpago.
LLORAR NO ES SUFICIENTE
Llorar no es suficiente para vivir de nuevo.
Ni abrigarse en las capas de fuego de la carne,
ser lágrima de sexo penitente
llegando hasta los límites del cansancio o el asco.
Llorar no es suficiente para vivir de nuevo.
Ser acaso bondad y sacrificio
o rezo aletargante,
no camino de fe sino de huida.
Has buscado el silencio que adormece,
la catarsis mental de la rutina,
el pálido sendero
que promete la niebla de lo inmóvil.
Y lloras,
te llueve sin cesar en los refugios,
en los sótanos rojos de la carne,
en las alas celestes de los ídolos,
en la bruma falaz de ser silencio.
Funámbulo vital,
los vientos que esquivaste te amenazan
y rehúyes las ígneas tinieblas de ser fénix,
ser sólo un nuevo brote entre la arena.
Llorar no es suficiente para vivir de nuevo.
VÍDEOS ANDRÉS R. BLANCO