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domingo, 19 de junio de 2016



EL GRUPO LITERARIO “TINTAVIVA” DE CULTURAL TELEFÓNICA DE MADRID

Le invita a la presentación del libro

"MUSA DE VARIA FICCIÓN"

XXIII Premio Nacional de Poesía "Poeta Mario López"
de

ANDRÉS R. BLANCO

 Dentro del espacio “VERS.O.S. A-PALABRA 2” 

 Presentadores: Julia Gallo Sanz y el autor, miembros de “TINTAVIVA”


 Sábado 25 de junio de 2016, 19:30h

Espacio Ronda (Sala Azul), C/ Ronda de Segovia, 50 - Madrid 28005
(M) Puerta de Toledo - Autobuses 3, 23, 35, 41, 148, C1 y C2



jueves, 22 de octubre de 2015



Grupo Literario "TINTAVIVA" de Cultural Telefónica de Madrid

Presentación del libro

LA SOLEDAD DE LAS HAMACAS

de

Javier Bueno Jiménez



Presentador: Juan Calderón Matador. Abrió el acto: Julia Gallo Sanz

16 OCTUBRE 2015

(Salón de Actos de Cultural Telefónica, Pza. Cristina Martos nº 1, esquina Conde Duque)

Julia Gallo Sanz                                  Javier Bueno Jiménez                                    Juan Calderón Matador


PRESENTACION DEL LIBRO “LA SOLEDAD DE LAS HAMACAS” (Por Juan Calderón Matador)

Buenas tardes, es un placer estar, una vez más, colaborando en la presentación de un libro, y mucho más siendo éste obra de una persona tan cercana a mí como lo es Javier Bueno.

Javier es para mí mucho más que un amigo, después de tantos años que nos unen como compañeros de viaje; y a lo largo de todo ese tiempo hemos tenido ocasión de compartir muchas vivencias. Yo he visto cómo han ido surgiendo en su pluma todos los poemas que conforman este volumen, sé sus motivaciones al escribirlos, lo conozco casi tanto como a mí mismo, por eso sé que todos y cada uno de sus versos están repletos de sinceridad. Pero no sólo hemos compartido la devoción por la literatura sino también amigos, tertulias, viajes, actuaciones en teatro y televisión, hemos realizado juntos numerosos recitales a lo largo y ancho de toda España, hemos fundado la Plataforma Cultural Raíces de Papel, y la Tertulia Literaria de Guardamar; hemos tenido una Galería de Arte, y hasta nos hemos atrevido a cantar juntos bajo el nombre artístico de Super Ju y Maxi Ja, dúo con el que también hicimos algunos programas de televisión. Por todo ello, quiero darte las gracias, Javier. La vida sin ti hubiese sido mucho más aburrida, más vacía, más falta de amistad, camaradería, lealtad y cariño. Por eso estoy muy feliz de poder estar hoy aquí, compartiendo este nuevo logro tuyo al ofrecernos el conjunto de tu obra poética, reunida en este volumen.

Les pido disculpas por esta intromisión personal en mitad del acto, pero he sentido la necesidad de expresarlo.

Javier nos ofrece en esta nueva entrega poética el conjunto de su producción a lo largo de los últimos veinte años, una colección de sesenta y ocho poemas, recogidos en su mayoría en otros libros y revistas, agrupados esta vez bajo un título tan revelador como "La soledad de las hamacas. (Poesía reunida, 1995-2015)". Quiero aclarar que este periodo es el que realmente abarca, aunque en la portada aparece una pequeña errata que indica (Poesía reunida, 1998- 2015). No es el autor un poeta que se prodigue, por lo que este libro, sin lugar a dudas, será muy bien recibido por los lectores, que le seguimos con admiración, y por los nuevos que lo descubrirán a partir de estas páginas.




El libro está estructurado en cuatro partes, cada una de ellas precedida de un subtítulo que nos anticipa por qué tipo de baldosas conducirá nuestros pasos el poeta. Hamaca del desencanto, aglutina veintisiete obras de corte existencial; en Hamaca de las ausencias encontramos seis poemas dedicados a esos familiares que amó y que el tiempo le fue arrebatando; diecisiete son los recogidos en Hamaca de la admiración, como homenaje a los seres o cosas, por los que se siente fascinado; y cierra el volumen con Hamaca compartida, dieciocho poemas de amor y desamor.

En Hamaca del desencanto, se duele el poeta de sus pasados errores, y le pide perdón al niño que fue por no haber conseguido logros más importantes para él a lo largo de su vida. "Perdóname, niño de color sepia,/ por romper tus ilusiones/ y evaporar tus sueños". Versos desgarradores que concluyen diciendo: "Solo soy/ caligrafía de tus sentimientos". La pérdida de su madre a muy temprana edad es un hecho que le marca la existencia y que nunca consigue superar totalmente. Esa carencia aparece en el poema Niño con paloma (1953): "...ignorante del cepo/ que muerde en cada esquina/ sin saber/ que hay raíces cuadradas/ que acuden a clavarse en las rodillas,/ y madres que se ausentan,/ a veces para siempre". El poema, Sesión continua con pan y chocolate, vuelve a introducir la añoranza materna con versos tan estremecedores como "... felicidad, eso que se percibe/ al mirar a la madre/ al clarear el día,/ o un jueves, tras el cole,/ con pan y chocolate/ en la sesión continua". En este poema también queda patente otra de sus grandes pasiones, el cine, que aparecerá recurrentemente tanto en su obra poética como en la narrativa. "Pero el dolor/ que más insoportable me resulta/ es el de no encontrar en la butaca/ el tacto de mi madre,/ cogiéndome la mano mientras veo/ películas antiguas". El poema, La vida sin borrones, es el que ha dado pie para el título del libro. "Odio septiembre./ Me falta el eco del verano/ y me sobra/ la soledad de las hamacas". Pero no es el final del estío, con su tiempo de mar y vacaciones, lo que resulta insoportable al poeta, como confiesa en los últimos versos de dicho poema, sino la imposibilidad de remediar los errores cometidos a lo largo de las estaciones ya rebasadas. "Quién pudiera/ cada mes de septiembre,/ como los niños en la escuela,/ estrenar un cuaderno,/ en el que reescribir la vida/ exenta de borrones".

Todos los poemas de este capítulo nos muestran el sentido trágico que Bueno Jiménez le imprime a su existencia, y utiliza la poesía como si de un cilicio purificador sobre su carne se tratara. "He buscado refugio/ al amparo de un falso techo,/ y en la negrura de mi noche/ ni a Dios puedo inventar". Con frecuencia escenifica su dolor bajo parámetros que sólo son metafóricos, como en el poema titulado, Jaque mate, donde se muestra como un ser derrotado por el alcohol, cuando todos los que le conocemos personalmente sabemos que es abstemio; pero así es como él debe sentirse cuando escribe "Ya ves, siempre te gano la partida,/ soy tu copa, la reina,/ y tú un pobre borracho./ Jaque mate, mi esclavo./ Es tu reina de copas/ la que vuelve a ganarte". Especialmente hermosos me parecen estos versos pertenecientes a Tiempo de ausencia "Crece la soledad sobre el lecho de antes,/ ocupa el fondo del armario,/ donde llora tu abrigo, sabedor del desguace". Y ya casi al final de este mismo poema surge esta reflexión demoledora "Es como levantar la vista al cielo/ esperando la lluvia,/ sin saber que sus gotas/ te nacen en los ojos".




También ha incluido poemas de denuncia social, como el titulado Monólogo del mendigo en el metro de Madrid, en el que refleja la miseria y la impotencia de quien se ve obligado a mendigar unas monedas o una pieza de fruta, mientras la aspirante a alcaldesa promete en su programa que limpiará de mendigos las calles de la ciudad; no solucionando el problema sino, simplemente, quitándolos de la vista de los turistas.

El poeta muestra, en el apartado denominado Hamaca de las ausencias, la herida de no tener ya cerca a los familiares más queridos que, siguiendo el curso natural de la existencia, le fueron dejando una soledad que se niega a aceptar, esa gran soledad, representada en las hamacas, que plasma el título del libro. En El vergel de Dios recrea la estancia de su progenitor, tras perder las facultades mentales, en una residencia, esperando un final tan inevitable como doloroso, que concluye con los versos "De una forma o de otra,/ todos/ sentados en el banco/ de la paciencia estamos,/ y mientras tanto/ Dios en la Gloria". Una manifestación de incomprensión por la impasibilidad de Dios ante esa degradación final del ser humano. Sin embargo en el poema, Me duele tu ausencia, se reconcilia con el Creador, o tal vez se refiera a su propia concepción de cómo quisiera Javier Bueno que fuera su Dios, desde estos versos dedicados a su padre "Gracias, padre, por ser semilla buena,/ del Dios Bueno que en tu ser habita". Cuatro son los poemas que le dedica al padre desaparecido. Tampoco olvida a su abuelo, al que recuerda con un tierno poema titulado, Como tú, abuelo. Tía Pepita, refleja la añoranza por esa persona que llenó de amor sus días infantiles de orfandad "De niño construía/ cometas con tus hilos de colores,/ sin sospechar que el viento/ puede ser vendaval/ para arrastrarnos hacia lo invisible".

Hamaca de la admiración: Abre esta parte el largo poema, Hoy he sabido que nacerás mujer, dividido en seis partes, que aboga por la igualdad entre hombres y mujeres. Esta obra mereció, en 1997, el Premio de Poesía sobre la Mujer, de la Asociación Cultural Beatriz Cienfuegos, de Leganés. Le siguen una serie de homenajes de variada índole, como a la desaparecida actriz Rocío Dúrcal, la escritora Helena Collazo, al toro maltratado, a Mini, el recordado gato de su amiga Maruja, a obras de distintos pintores, o lugares, como el Botánico madrileño, y hasta se atreve a jugar en verso a las adivinanzas.




Hamaca compartida: Poemas dedicados al ser amado. "Lo cierto es que la magia/ concertó nuestra cita/ y rodamos/ por el volcán del tiempo y el amor". El poema, El agua de tus labios, concluye con estos versos "Tu rostro es el paisaje que me adentra/ en un mundo de sueños sin eclipses", que junto a estos otros, repletos de belleza y sentimiento, pertenecientes al poema, Una lágrima, "Para que brillen tus ojos/ todo yo soy firmamento", son una muestra de la generosidad del poeta ante la persona amada. Pero el amor no siempre es eterno, de echo da la impresión de que a lo largo de este capítulo la persona amada no siempre es la misma, como lo plasma el poema, Trueno, "Desde el poder del trueno/ me nace un mal presagio". Y cuando tiene la certeza de que el amor se le ha escapado, quizás definitivamente, el poeta se siente perdido. "Me llevo de prestado/ el oro de tus ojos hecho sombra,/ me hago impar,/ y mis pasos se pierden/ en un empinado espejo gris,/ que me devuelve a la noche". Y finaliza el libro con un recorrido por París, que lo arrastra por los escalones de la melancolía al recordar otros tiempos de vino y rosas, recorriendo los mismos lugares junto al ser querido, y se confiesa incapaz de soportar tanta belleza en soledad.
Les dejo ante la puerta de un poemario tan bello como desgarrador. No tengan miedo de atravesarla; al otro lado les espera una cita con la buena poesía, esa que nos envuelve en imágenes sugerentes y originales metáforas, versos, unas veces blancos, otras libres, que fluyen con buen ritmo y cadencia, para conformar un universo tan rico, que, sin duda, también nos enriquecerá a todos nosotros . Así lo he vivido yo, y así espero que lo disfruten ustedes. Javier, tienes la palabra.

Juan Calderón Matador




El público a la espera



Javier Bueno, "solo ante el peligro"



Poemas de LA SOLEDAD DE LAS HAMACAS


NIÑO DE COLOR SEPIA

Perdóname, niño de color sepia,
por romper tus ilusiones
y evaporar tus sueños.

Perdóname
por verter lágrimas de acíbar
sobre tu delicada piel.

Hoy he vuelto a verte
desde lejos, envejecido,
y contigo quisiera
reconciliarme.

Dame un solo sorbo de tu perdón,
para que sane mi alma,
y permita que te mire de frente
sin sentir que me muerde la vergüenza.

Sólo tengo mis paredes de aire,
y mi techo de nubes,
y una brizna de sal
entre los labios.

Sólo soy
caligrafía de tus sentimientos.





LA VIDA SIN BORRONES

Odio septiembre.

Me falta el eco del verano
y me sobra
la soledad de las hamacas.

Mis pasos se confunden con las huellas
que por la arena fueron olvidando
las gaviotas del estío.

¡Hoy
es tan grande el silencio
que me resulta atronador!

Quién pudiera
cada mes de septiembre,
como los niños en la escuela,
estrenar un cuaderno,
en el que reescribir la vida
exenta de borrones.




LA OSCURIDAD NO ES ETERNA

Qué puedes hacer
cuando ves desplomarse la cordura,
y la vida te va
dejando sin aliento,
y te maltrata, y te maltrata,
hasta ver que te quedas sin defensas.

Y ves que tu existencia se transforma
en celuloide de terror,
que tu cama se llena de fantasmas,
y que la soledad rebosa por la colcha,
mientras los "muñequitos"
que tienen el poder,
lo mueven sin criterio,
sin sensibilidad y sin entrañas,
indiferentes al dolor que hay en la calle,
y te imponen silencio
con leyes que protegen solo a ellos.

Hay que hacer algo,
compañeros de lágrimas y duelo,
antes de que nos roben la existencia.
Levantémonos todos,
vayamos al unísono
a rescatar la luz que nos robaron.

La oscuridad no puede ser eterna.




ME DUELE TU AUSENCIA
Con cariño, al padre bueno

Desde mi universo sin sol,
sigue creciendo mi cariño.

Me encuentro feliz,
pues te siento joven,
abandonado ya el cuerpo
que te hizo esclavo
y te encadenó al dolor.

Eran demasiados
los peces emergentes
debajo de tu cama,
al amor de las sombras.

Padre, por fin terminó la negrura,
y los malos sueños
que poblaron tus noches

Han vuelto al mar los peces,
ya no nadan debajo de tu lecho,
ni vienen a asustarte al mediodia.

Padre, mis lágrimas ya no son amargas,
se han tornado dulces,
como lo fueron siempre tu mirada
y el hueco de tus manos.

Gracias Padre, por ser semilla buena,
del Dios Bueno que en tu ser habita.



 
A MARIETA

Para Rocío Dúrcal, que le puso
música a mi infancia.


La muchacha bonita que iba en Vespa
nos dejó
para ver desde arriba el arco iris,
y cantar en el cielo,
como lo hizo en la tierra,
su preciosa canción de juventud.

Entró en la eternidad
con su amplia sonrisa.
para encontrar, seguramente,
el color bermellón,
después de atravesar
los inmensos campos de tréboles.

Para mí,
que fui creciendo al tiempo que ella,
oyendo sus canciones y soñando
mientras me emocionaban sus películas,
siempre será la chica
más bonita
que ninguna,
y siempre estará viva en mi recuerdo.

La muerte sólo pudo
acabar con su vida,
y la hermosa muchacha de la moto
se convirtió en leyenda viva
para la eternidad.




EL VOLCÁN DEL TIEMPO

Quizás fue el movimiento de los cuadros
de tu camisa azul,
la urgencia de tus labios,
o mi hambre atrasada de ternura.

Tal vez fuese la luna poderosa,
llamarada celeste,
de esa noche de junio
cuando todo es posible.

Es muy probable que jamás
sepa las claves del misterio,
lo cierto es que la magia
concertó nuestra cita
y rodamos
por el volcán del tiempo y el amo.

                                                   Javier Bueno Jiménez


Javier, firmando en el libro de firmas del Grupo Tintaviva, junto a Julia Gallo



Y firmando ejemplares de su poemario

miércoles, 30 de septiembre de 2015



INAUGURACIÓN DEL CURSO 2015-2016 DEL GRUPO LITERARIO TINTAVIVA EN CULTURAL TELEFÓNICA DE MADRID (21-09-2015)


Lectura poética de HILARIO MARTÍNEZ NEBREDA y presentación del poemario "Líneas de expresión" de ANDRÉS R. BLANCO en un acto conducido por JUAN CALDERÓN MATADOR.


Andrés R. Blanco            Juan Calderón Matador            Hilario Martínez Nebreda


INTRODUCCIÓN 


Buenas tardes y bienvenidos a esta nueva sesión de Versos A-palabra2, con la que TINTAVIVA abre la temporada 2015-2016, que esperamos llegue repleta de excelentes poetas y narradores, como hasta ahora ha venido ocurriendo. Es un placer estar otra vez en este espacio, del que últimamente puedo disfrutar menos de lo que quisiera, por pasar gran parte del año lejos de Madrid; pero esté donde esté siempre lo llevo en mi corazón y en la añoranza. Hoy es nuestra directora, Julia Gallo, la que se ha visto obligada a ausentarse, por lo que me ha pedido que asuma sus funciones, cosa que hago con mucho gusto.


Como les decía al principio, es nuestro deseo ofrecerles una programación atractiva, con autores de interés, que les hagan y nos hagan pasar momentos imborrables. Creo que eso va a estar garantizado esta tarde, ya que recibimos a dos poetas tan interesantes como Hilario Martínez Nebreda y nuestro compañero en Tintaviva, Andrés R. Blanco, a los que damos las gracias por haber tenido la generosidad de venir a regalarnos sus versos en esta inauguración del Curso.


Juan Calderón inicia la presentación de Hilario Martínez Nebreda



PRESENTACIÓN DE HILARIO MARTÍNEZ NEBREDA

En primer lugar escucharemos al poeta burgalés, de Quintana Ortuño, Hilario Martínez Nebreda. Su formación humanística da comienzo en el Colegio de la Merced, sobre todo de la tradición clásica. Tras matricularse en psicopedagogía en la Universidad de Santiago de Compostela, conoce al Padre Ángel, fundador de la ONG Mensajeros de la Paz, Ángel, del Grupo Lar de Galicia, a Paco y Pilar, creadores de "Titiriteros de Binéfar", y Miguel, carpintero de la Ciudad de los Muchachos, de Orense, fundada por el Padre Silva. Junto a todos ellos, en el año 1977, inicia una experiencia pedagógica, orientada a la rehabilitación de jóvenes socialmente inadaptados, en ámbito de comunidad agrícola: C.A.E, o lo que es lo mismo: Comunidad agropecuaria educativa, en la localidad de Cornoces (Orense). En 1980 regresa a Madrid por segunda vez, para quedarse definitivamente. Amplía estudios en psicopedagogía especial, toxicología y toxicomanía. Hombre comprometido, pone estos conocimientos al servicio de los barrios marginales de Madrid. Se integra en las actividades de la Coordinadora de Barrios y Madres contra la droga, y junto a Covadonga Morales Vega funda el grupo Usera II, con el que presta ayuda a los afectados por esa terrible lacra de la droga.



También es una persona sensibilizada con el mundo del mar, tema sobre el que es conferenciante entre los años 1970 y 1977. Publica periódicamente artículos sobre problemas marineros en el Diario de Pontevedra y ofrece lecturas de sus poemas.

En su etapa madrileña simultanea su trabajo como farmacéutico con la participación en tertulias literaria, como la de Prometeo, Versos Pintados del Café Gijón, la del Café de Oriente, o el Círculo de Bellas Artes.








Entre sus poemarios citaremos: "El juglar y la Momia"; "Hojas rotas"; "Luzbel o el Ángel caído"; "De Profundis"; "Aquí, en Getsemaní"; "Cuerpos resucitados"; "Esbozos de Platón en los labios de una musa"; "El canto de la Sibila"; "El Catón"; "Es-Cupido de mis canciones"; "Ordalía de Narciso"; "Romancero del Afilador".


Serían muchos más lo méritos de Hilario que podríamos resaltar, pero creo que es más interesante acompañarle en el viaje que nos propone a través de sus versos, ese pequeño recorrido a lo largo y ancho de su obra, en el que podremos gozar del bucolismo de su poética, en el que evoca a la tierra, la mujer y la casa: "En el Alfoz de Ubierna, donde recios Murbogos/ pastaron sus ovejas, he visto azul la luz,/ desde la cumbre de los rotos páramos"; oiremos el eco de sus canciones: "Recuerda, madre/ que la morera/ guardaba gozos/ de amor y penas./ En la morera/ ayer tan verde/ murió en las ramas/ el viento alegre"; No faltará una parada para cantarle a la mujer: "Oh, mujer canto, carmen pasajero/ presente en mi deseo como eterno"; ni dejará de añorar la mesa familiar: "La mesa familiar que soñé llena de hijos/ está en tu vientre..." . Les deseo una buena travesía, guiados por la mano hábil de nuestro invitado. Con todos ustedes la voz y la poesía de Hilario Martínez Nebreda.
 


   Juan Calderón Matador



 


Poemas de Hilario Martínez Nebreda


POÉTICA


En el Alfoz de Ubierna, donde recios Murbogos
pastaron sus ovejas, he visto azul la luz,
desde la cumbre de los rotos páramos.
“¡Castilla!”… resonaba el eco de una
voz redonda y dorada como parva.
Aquel día empecé a pretender
Evocar a la tierra, la mujer y la casa:
ser un pastor de la palabra pura.
Provocar con el viento, que provoca
en el agua, la mano de los hombres.
Invocar, reclinado en la piedra ante al ángel
que pasa por delante de la puerta.
¿Cuándo temblores de garlopa? ¿dónde?
¿en qué lugar y tiempo?...
Hacia la proa, en el mástil de un barco,
contando el corazón de las estrellas.
En mi cuerpo de ciego,
mazmorra o túnel sórdido.
Todo como en el aire,
asomado al suspiro del tirso en la cuneta
y al ¡ay! de la amapola. Y, sin embargo,
de cal, blanco, a pesar de ser oscuro,
en la piedra, lugar de mi almanaque.
Me refiero no al tiempo primordial,
círculo mítico, sino a los días
donde mi alma registra libre su voz poética.





ALMANAQUE DE PIEDRA: percepción
del tiempo como piedra, umbilical.

Omphalos o serpiente
en cóncavos espejos.
Cimiento de la casa,
piedra a piedra, que en proyecto cobija.
Piedra-casa, de tránsito. Laberinto,
al silencio habitado de la noche.
Tiempo de lo posible. Sitio y suelo
donde el hombre se encuentra con el ser
que le viene de Otro.
Todo como en el aire... Y de camino,
porque los ojos son mi pasión de vivir.
 




CANCIÓN

                      A Pilar Bastardes

*

¿Que viene?... bien.

Si no, allá él.

Recuerda, madre,

que la morera
guardaba gozos
de amor. Y penas.

(Estribillo……)

En la morera,

ayer tan verde
murió en las ramas
el viento alegre.

(Estribillo….)

En su cajita

blanca de pino,
iba de blanco
cuerpo de frío.

(Estribillo…)

Por eso llaman

de fuentes blancas,
aguas que siempre
llorando cantan.

(Estribillo…)




**

Me dio la donante

“mil besos de luz…”
Debe ser el viento
sonando alamud,
hada de las aguas
de ríos de tul
con alma de fuego.
Juego de tahúr.
Puede ser un pájaro
que duerme el bambú.
Angel de Tobías
leyendo el Talmud.
Quizás, mujer cielo
de estrellas del sur
de las cuales nadie
sabe el azimut. 





LA MESA


La mesa familiar que soñé llena de hijos

está en tu vientre virgen de nogal y de almendro.
Pero dame un rincón, para ver respirar
alegres a tus vivos y rezar por mis muertos.

(No extrañes hoy mi cuerpo, ayer fuerte, bastón

de desvalidos. Frágil, vara sin flor, se corva
de soledad)… O asiento tan solo en una esquina, 
donde nadie me huela el sudor de las botas.

Nunca le falte, ¡oh, Dios! el pan de cada día.

Abunde en su despensa el manjar que no tuve
(ocupado en amar olvidé ser amado).
Bendícele la mesa y beba un vino dulce.

Despiértame, si duermo, con tierna mano, leve,

que me iré a respirar el viento de la mar.






¡Oh, mujer canto!

¡Oh, mujer canto, carmen pasajero!
presente en mi deseo como eterno.
Por no serlo sufrí la noche, invierno
en primavera y pájaro de agüero.

Adiestrado en las mañas del arquero,
puse freno y olvido al pico tierno
derribando su vuelo hacia el averno
con flecha dolorosa, bien certero.

Todo sombra y de frío, negro raso
me persigue y las hojas del otoño
arrastra por las aguas al ocaso.


Y tan terco el deseo que, en madroño
ardido por el rayo, hizo vaso
donde el pájaro bebe, del retoño.






CANTAR


La lejanía, pudor de la noche nos seduce,
minero de una sima eflorescente.
Y la luna mimosa,
como la mano del pastor al manso.
¡Oh, amada mía, tan amena y dulce, tan suave!
¡qué efímeras las horas debeladas al amor!
Rubio jamelgo de cumbres ignotas
en nosotros abreva.


Cohetes y bengalas estallan los efebos
del jardín y, de pronto, quiebran débiles.
Nos funden las mejillas a trallazos
de silencio y de lágrimas.
¡Milenios! sí. ¿Miríadas? no, nadie.
Ninguna juventud pudo hacer
que fuera inmarchitable la fugaz
elíptica de un astro.

Igual que Prometeo encadenado,
la mujer a la vida.
Atisbar quiso un día los fulgores
de la felicidad. Pero, si raudo
el tiempo de la luz, más engañoso.

Por eso quiero, que en distancia y nube,
nunca puedan violarte la pureza.
Obediente a parir, inseminada
de estrellas, un espacio sideral.



                                                                 Hilario Martínez Nebreda

Hilario Martínez Nebreda firma en el "libro de firmas" del Grupo Literario Tintaviva


En esta ocasión, la sesión de inauguración se celebró en el aula 2 de los locales de Cultural Telefónica de Madrid.









Presentación del poemario "Líneas de expresión" de Andrés R. Blanco.



Andrés R. Blanco, nuestro compañero en el Grupo Literario Tintaviva, nuestro querido amigo desde hace muchísimos años, es extremeño, de Mérida, aunque tiene su residencia en Madrid desde muy temprana edad. Desde que en 1989 le concedieran una Ayuda a la Creación Literaria del Ministerio de Cultura, que se concretó en 1991 en su primer poemario, titulado "Luz y lejanía en los espejos", Andrés no ha dejado de caminar con paso firme por los territorios de la poesía, sin aspavientos, sin hacer ruido, centrado únicamente en avanzar por el difícil camino de los versos. No han sido pocos los galardones que ha cosechado desde entonces, tanto por sus poemarios como por sus cuentos o poemas sueltos, que no vamos a detallar porque disponemos de poco tiempo, y lo importante es escuchar su poesía. Sí quiero reseñar los títulos de algunos de sus libros: "La semilla del mito", "La mirada de plata", "Álbum crepuscular", "Las alas condenadas", "Farolillos", "Diario de la Musa", "El corazón del replicante", y llegamos a "Líneas de expresión", que es el poemario que hoy nos ocupa.









Andrés nos presenta, bajo ese título, una colección de 24 poemas, divididos en dos partes. La primera conserva el propio título general, es decir, Líneas de expresión, en la que brotan 16 composiciones poéticas, como otras tantas flores hermosas, de las que el lector no puede apartar su mirada, embriagado por el aroma de unos versos que en algunas ocasiones tienen acento femenino. En el segundo apartado, el poeta nos regala 8 propuestas, seis de ellas escritas a modo de prosa poética, de exquisita prosa poética, o simplemente versos en renglones largos. Con este trabajo, Andrés ha merecido el XXII Premio Nacional de Poesía "Acordes", convocado por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Espiel (Córdoba), que se le concedió en el año 2014. Y aquí quiero hacer un inciso de gratitud para todos los ayuntamientos que apuestan por los creadores y han seguido convocando sus certámenes literarios a pesar de los muchos agujeros negros que los recortes han hecho en todo lo relacionado con la cultura. En muchas ocasiones, estos concursos son el único cauce que los creadores tienen para dar a conocer su obra, una obra que requiere demasiado desgaste emocional y esfuerzo para que su destino final sea el olvido al fondo de un cajón. Por eso quiero darle volumen a este aplauso para todas las entidades, públicas y privadas, que nos permiten seguir adelante con un poco más de esperanza, con un poco más de alegría en nuestros sueños.









El poeta ha escrito gran parte de esta obra con una voz prestada de mujer, la tinta y la pluma de una mujer, queriendo penetrar en esos recovecos del alma femenina, en un ejercicio de acercamiento y comprensión, todo él convertido en una Eva que siente, sufre, goza, y ama como ella. El riesgo es grande, sin duda, porque rara vez un hombre consigue abrir las más íntimas puertas del alma femenina, pero Andrés creo que lo ha logrado, ha conseguido hablar desde esa otra orilla tan desconocida, con frecuencia, para el hombre; y no solo lo ha conseguido sino que ha salido más que airoso del empeño. Estoy convencido de que muchas mujeres se habrán sentido identificadas con los sentimientos que Andrés ha plasmado. Abre con el poema titulado LA MUERTE DESCUBIERTA, en el que muestra la inquietud ante el tránsito a lo desconocido, quizás otra forma de vida, o tal vez la nada, y lo imposible que le resulta dejar de caminar hacia ese destino ineludible. "...Y yo no quiero ir,/ pero no puedo, madre,/ sino seguir llevando entre mis pasos/ la ruta de esa estrella/ tan azar, tan oscura."  A veces la protagonista aun no ha rebasado la frontera de la infancia, como ocurre con el poema DIVAGACIONES EN CLASE y fantasea con la inutilidad del estudio, de los libros, cuando se pertenece al grupo de los del montón, y sueña con un futuro sin preocupaciones junto a esa profesora a la que admira: "No tengo claro que este mundo/ quiera contar conmigo,/ni sé qué hago aquí ni adónde iré a parar..." . En el poema VOLVIENDO A CASA, muestra el poeta su preocupación por el paso del tiempo, que, sin que lo notemos, camina a nuestro lado, llevándonos a donde le han dicho que nos lleve: "Miro la calle,/ mis pasos en la acera,/ las luces encendidas que rebotan/ en las esquinas turbias de mis ojos./ El tiempo es un vehículo de frente/ que pasa por mi lado/ y se pierde sombrío en la distancia."

Sería mucho lo que podríamos añadir sobre este pequeño gran poemario, porque es una obra seria, en la que, como ya nos tiene acostumbrados Andrés, ha sabido aunar corazón sensible y técnica depurada, belleza literaria, lirismo, en su justa medida, y yo añadiría a todos estos méritos uno más, que es la sencillez y claridad con la que el poeta nos muestra sus obras. Se agradece mucho la facilidad con que se comprenden los textos, pues, con frecuencia, los poetas, queriendo rizar el rizo de la sapiencia, se muestran tan oscuros, tan rebuscados, que no hay forma de descifrar sus jeroglíficos. Ese no es el caso de nuestro invitado, y por eso le felicito. De manera que no les robo más tiempo y vamos a pasar a escucharle, que es lo que estamos deseando todos.
 


  Juan Calderón Matador




Poemas de "Líneas de expresión"



LA MUERTE DESCUBIERTA


No quiero, madre,
llegar a esa morada.
No quiero conocer cómo es su puerta
y a qué lugar conduce,
qué hogar sin resplandor en ella arde,
cómo el viento se esconde entre las tejas
y en sus alas el ruido
de un mar batiendo rocas
me levanta en la sangre el miedo a lo profundo.
Madre,
ni tu beso en mi rostro
ni tu chal en mis brazos
alejan la humedad con que esa niebla
hace fría la marcha.
Y yo no quiero ir,
pero no puedo, madre,
sino seguir llevando entre mis pasos
la ruta de esa estrella
tan azar, tan oscura.






VOLVIENDO A CASA


Miro la calle,
mis pasos en la acera,
las luces encendidas que rebotan
en las esquinas turbias de mis ojos.
El tiempo es un vehículo de frente
que pasa por mi lado
y se pierde sombrío en la distancia.
Un trocito de mí marcha con él
y hay un nuevo vacío que arrebuja
su silencio invisible por mi pecho.
A punto de llegar, saco la llave
y oigo el tiempo de nuevo
que se acerca sin tregua, inexorable,
y no sé si esta vez iré con él,
a su lado, parejos, recargando
las cintas del vivir
o volverá a llevarse un rostro,
un beso, una intención, una promesa…
 







Y SI…


Y si la lluvia, y si el viento
vestido de aire triste
volando con las hojas en el parque.
Y si nadie mirando en la ventana
y nadie en el portal salvo el silencio.
Y si huye el color, y si la voz
desmenuza su peso en la balanza
y las horas alegres, como un sueño,
adormecen su son en la memoria.
Y si alguien dice adiós
y nadie le responde
y se cierra una puerta
y no se escuchan pasos.
Y si la luz es gris,
y afuera está lloviendo,
y también llueve dentro,
y se fue tu sonrisa.










ADIÓS JUNTO AL MAR PARA UNA NUEVA VIDA


Una mujer susurra despedidas:
“Adiós, pequeña, adiós,
adiós, medusas de mis sueños
pasados, de mi azul
corazón prisionero en las arenas
de un castillo infantil que se deshace.”

Una mujer pasea por la orilla
del mar y de la pena,
varada entre la espuma que lame sus tobillos
desnudos y en el gesto
de la espera secreta de los golpes
y del temor vital
que se vuelve condena insoportable.
Contempla el horizonte marino y se decide:
su mirada destella
y apretando sus manos dice adiós en susurro
a un viento que peinaba los besos de su infancia.

Una mujer
que es de sueño y de carne
se acaricia en la voz amiga de las aguas
y mientras se despide de una vida
gastada por el miedo.
Y nos deja el coraje y la esperanza.
Y nos deja el dolor de su memoria,
el perfil de un silencio maltratado
que nunca en nuestro olvido callará.





MUNDOS OCULTOS

Dejarse llevar por el sentido oculto de las cosas, ver el rubí bajo la zarza, el resplandor creciente de la luna en la sangre que brota de los muslos, la tempestad airada en la palabra sobria, océanos de cobre en la tarde que muere. Las cosas nos parecen aquello que su espejo formal nos va dictando, pero tras ellas laten otros mundos, otros bosques que nunca o casi nunca se adivinan. Bienaventurados los ojos que recorren tan otros derroteros, que caminan hallando maravillas al paso de su lágrima o su sueño. Sabrán mostrarnos luego una luz que no cesa, mundos que fueron en nosotros un pasado remoto, un cielo a descubrir que ya olvidamos.


                                                                                               
Andrés R. Blanco







(Fotografías: Javier Bueno Jiménez) 
 

CATÁLOGO DE LA EXPOSICIÓN "EL TRAZO Y LA PALABRA"